Erase una vez en una casa
humilde, un señor viudo, Don Ernesto con sus dos hijos, Paco y María, huérfanos
debido al cáncer de su madre hace apenas algunos años, una señora tan amorosa
que a falta de lujos, la unión que tenían recompensaba cualquier cosa material
que pudieran tener aquellos niños.
Unos días antes del tradicional día
de muertos, María le dijo a su papá- No deberías ser tan anticuado papa, ¿Por
qué nosotros no podemos ir a pedir dulces a esas colonias de gente rica como
los demás en vez de celebrar ese tonto altar de muertos?- Don Ernesto la miro y
le dijo- Disculpa, no sabía que pensabas de ese modo tan triste a mi parecer- lo
dijo con un tono de nostalgia, María se avergonzó por haberle dicho de tal modo
su opinión. Paco se acerco y al ver la
escena tan incómoda pregunto- ¿Por qué celebramos este día papá? Veo que los demás
no lo celebran así que me causa curiosidad, ¿podrías explicarnos el motivo por
favor?- lo dijo sonriendo con tal amabilidad y alegría que su papa no pudo
negarse a su petición, así que les dijo- Esta bien, les contare una historia acerca
del Día de Muertos..
Cierto día llego al cementerio
una linda señorita de clase alta, elegante, muy recatada y fina, de una edad
joven, se llamaba Frida, ella era poco creyente de las tradiciones, creía que
todo lo Mexicano era “corriente” y “vulgar”, así que aceptaba con gusto las
ideas extranjeras. Ella llego ahí unos días
antes de Día de Muertos, ella se dirigía a una fiesta de disfraces cuando choco
y murió.
Cuando el día de Muertos llego,
los demás del cementerio, fueron a su casa donde estaban sus familias ya que
era el único día que los dejaban salir del cementerio, ella fue a ver a su
familia de manera entusiasta ya que los extrañaba mucho.
Cuando llego, vio que no había ninguna
ofrenda especial, ni nada, solo sus hermanos ocupados y su papas apunto de
salir de viaje, ella se entristeció, sintió la poca importancia de su familia
por procurarla o de hacerle saber que siempre la recordarían, se sintió culpable
porque se dio cuenta que en su vida habían hecho ofrendas para sus abuelos, o tíos
fallecidos, se sintió culpable, y se retiro de ahí, la costumbre del Día de Muertos
jamás ser celebraría en su familia, así que solo se fue, y nunca regreso a su
casa…
¿Qué les pareció niños?- dijo Don
Ernesto. María contesto apenada- Que triste- su papa le dijo-Si María es muy triste, imagínate todas esas
personas que esperan con ansias el Día de Muertos para sentirse cerca de su
familia aquí en la tierra y que no hay nada para ellos porque prefieren
celebrar Halloween, ir a fiestas, dulces, o lo que sea, porque piensan que es patético
o naco o ridículo, pero mira te doy un ejemplo más cercano, ¿crees que tu mama merezca
sentirse así solo porque piensas que el día de muertos es anticuado, todo el
amor que nos dio para solo olvidarla? – María se echo a llorar porque se dio
cuenta de lo que había dicho, ella le dijo- Tienes razón, no hay nada de malo
en hacer que se sientan queridos y amados, hare que la tradición dure para que
a nadie de nuestra familia le pase lo que a Frida, lo prometo.- Los tres
sonrieron y se abrazaron, y empezaron a montar su altar de muertos para la mama
de Paco y María.
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