domingo, 27 de octubre de 2013

Un día para recordar

Erase una vez en una casa humilde, un señor viudo, Don Ernesto con sus dos hijos, Paco y María, huérfanos debido al cáncer de su madre hace apenas algunos años, una señora tan amorosa que a falta de lujos, la unión que tenían recompensaba cualquier cosa material que pudieran tener aquellos niños.
Unos días antes del tradicional día de muertos, María le dijo a su papá- No deberías ser tan anticuado papa, ¿Por qué nosotros no podemos ir a pedir dulces a esas colonias de gente rica como los demás en vez de celebrar ese tonto altar de muertos?- Don Ernesto la miro y le dijo- Disculpa, no sabía que pensabas de ese modo tan triste a mi parecer- lo dijo con un tono de nostalgia, María se avergonzó por haberle dicho de tal modo su opinión.  Paco se acerco y al ver la escena tan incómoda pregunto- ¿Por qué celebramos este día papá? Veo que los demás no lo celebran así que me causa curiosidad, ¿podrías explicarnos el motivo por favor?- lo dijo sonriendo con tal amabilidad y alegría que su papa no pudo negarse a su petición, así que les dijo- Esta bien, les contare una historia acerca del Día de Muertos..
Cierto día llego al cementerio una linda señorita de clase alta, elegante, muy recatada y fina, de una edad joven, se llamaba Frida, ella era poco creyente de las tradiciones, creía que todo lo Mexicano era “corriente” y “vulgar”, así que aceptaba con gusto las ideas extranjeras.  Ella llego ahí unos días antes de Día de Muertos, ella se dirigía a una fiesta de disfraces cuando choco y murió. 
Cuando el día de Muertos llego, los demás del cementerio, fueron a su casa donde estaban sus familias ya que era el único día que los dejaban salir del cementerio, ella fue a ver a su familia de manera entusiasta ya que los extrañaba mucho.
Cuando llego, vio que no había ninguna ofrenda especial, ni nada, solo sus hermanos ocupados y su papas apunto de salir de viaje, ella se entristeció, sintió la poca importancia de su familia por procurarla o de hacerle saber que siempre la recordarían, se sintió culpable porque se dio cuenta que en su vida habían hecho ofrendas para sus abuelos, o tíos fallecidos, se sintió culpable, y se retiro de ahí, la costumbre del Día de Muertos jamás ser celebraría en su familia, así que solo se fue, y nunca regreso a su casa…

¿Qué les pareció niños?- dijo Don Ernesto. María contesto apenada- Que triste- su papa le dijo-Si  María es muy triste, imagínate todas esas personas que esperan con ansias el Día de Muertos para sentirse cerca de su familia aquí en la tierra y que no hay nada para ellos porque prefieren celebrar Halloween, ir a fiestas, dulces, o lo que sea, porque piensan que es patético o naco o ridículo, pero mira te doy un ejemplo más cercano, ¿crees que tu mama merezca sentirse así solo porque piensas que el día de muertos es anticuado, todo el amor que nos dio para solo olvidarla? – María se echo a llorar porque se dio cuenta de lo que había dicho, ella le dijo- Tienes razón, no hay nada de malo en hacer que se sientan queridos y amados, hare que la tradición dure para que a nadie de nuestra familia le pase lo que a Frida, lo prometo.- Los tres sonrieron y se abrazaron, y empezaron a montar su altar de muertos para la mama de Paco y María.

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